El monte Tabor es una colina aislada en forma de cúpula que se levanta de manera abrupta en medio de la llanura de Jezreel, en la Baja Galilea. Su silueta redondeada, visible a gran distancia, siempre lo convirtió en un punto de referencia natural en el paisaje de Israel.
En la época de los jueces, la profetisa Débora ordenó a Barac que reuniera allí a diez mil hombres antes de bajar a enfrentar los carros de guerra del comandante cananeo Sísara. La victoria de Israel aquel día se celebra en el cántico de Débora, en Jueces 5.
El monte también se menciona como marca de frontera entre las tribus de Zabulón, Isacar y Neftalí, y aparece en textos poéticos y profético del Antiguo Testamento, ya sea como símbolo de fuerza o como imagen de trampa espiritual.
Siglos después, la tradición cristiana comenzó a identificar el Tabor como el monte de la Transfiguración de Jesús, cuando Pedro, Jacobo y Juan lo vieron resplandecer de gloria junto a Moisés y Elías. Los evangelios no mencionan el nombre del monte, y algunos estudiosos prefieren el Hermón como lugar alternativo.
