El monte Parán aparece en la Biblia solo en dos textos poéticos, siempre junto al Sinaí y Seír como uno de los lugares desde donde resplandece la gloria del Señor.
Queda asociado a la amplia y árida región del desierto de Parán, en el norte de la península del Sinaí, por donde el pueblo de Israel pasó después de dejar el monte Sinaí camino a Canaán.
Moisés menciona el monte Parán en la bendición que pronuncia sobre las doce tribus poco antes de morir, describiendo cómo el Señor vino a su pueblo desde el sur, por las montañas del desierto.
Siglos después, el profeta Habacuc retoma la misma imagen en una oración que celebra el poder y la fidelidad de Dios frente al peligro.
En ninguno de los dos textos el monte es escenario de un acontecimiento narrado: funciona como símbolo poético del camino por el cual la gloria de Dios se acercó a su pueblo.
