Mizpa de Galaad se ubicaba en la región montañosa al este del río Jordán, territorio ocupado por Israel y disputado por los amonitas. El nombre significa “atalaya”, lo que indica un puesto de observación.
Es el escenario de la historia de Jefté, uno de los jueces de Israel. Rechazado por sus medios hermanos por ser hijo de una prostituta, había huido a la tierra de Tob.
Cuando los amonitas amenazaron Galaad, los israelitas se reunieron en Mizpa. Los líderes del pueblo fueron a buscar a Jefté y allí lo hicieron jefe y comandante sobre todos, delante del Señor.
Antes de enfrentar a los amonitas, Jefté hizo un voto precipitado, prometiendo ofrecer en holocausto lo que saliera de su casa para recibirlo si vencía la batalla. Fue en Mizpa, su propia casa, donde su hija salió a su encuentro, danzando, y el voto se cumplió de forma trágica.
La historia de Mizpa de Galaad muestra cómo Dios usa a personas rechazadas e imperfectas para liberar a su pueblo, pero también advierte contra promesas hechas sin reflexión delante del Señor.
