Madián estaba en el desierto al este del golfo de Áqaba, en el noroeste de la península arábiga. El nombre proviene de Madián, uno de los hijos que Abraham tuvo con Cetura después de la muerte de Sara.
Los madianitas eran un pueblo nómada, dedicado al pastoreo y al comercio de caravanas entre Egipto y Arabia. No formaban un reino único, sino que vivían en clanes liderados por jefes locales.
Fue allí donde Moisés huyó después de matar a un egipcio, y allí pasó décadas como pastor en la casa de Jetro, sacerdote de Madián. En Madián se casó con Séfora y recibió del mismo Señor la orden de volver a Egipto.
Más tarde, en la época de Números, los madianitas se convirtieron en adversarios de Israel en el desierto, y el Señor ordenó a Moisés una guerra de venganza contra ellos. La historia de Madián muestra cómo Dios prepara a sus siervos incluso en un lugar de exilio.
