En-Gadi es un oasis raro en la orilla occidental del mar Muerto, donde manantiales de agua dulce descienden por un desfiladero rocoso hasta el desierto de Judea. Sus cascadas y viñedos contrastan con la aridez que los rodea.
Fue allí donde David se refugió huyendo de Saúl, escondiéndose entre cuevas y fortalezas naturales de la región. En una de esas cuevas, tuvo la oportunidad de matar al rey que lo perseguía y, en cambio, cortó solo la punta de su manto, perdonándole la vida.
Siglos antes, en la época de Abraham, la misma región ya aparecía en la Biblia con el nombre de Hazezon Tamar, cuando fue conquistada por la coalición de reyes liderada por Quedorlaomer. El mismo lugar sería mencionado de nuevo en 2 Crónicas, cuando un ejército enemigo acampó allí antes de atacar al rey Josafat.
En-Gadi también aparece en la poesía bíblica: el Cantar de los Cantares celebra sus viñedos perfumados de alheña, y el profeta Ezequiel anuncia que sus aguas un día bullirán de vida.
Un lugar de contrastes: desierto y agua viva, peligro y misericordia. Revela cómo Dios sostiene a su pueblo incluso en los tramos más áridos del camino.
