Boquim fue el lugar donde el ángel del Señor confrontó a Israel, subiendo desde Gilgal hasta esa localidad en las tierras altas, poco después de la conquista de Canaán liderada por Josué.
Allí les recordó el pacto: Dios los había sacado de Egipto y les había dado la tierra prometida a sus antepasados, con la condición de no hacer pacto con los pueblos cananeos y de destruir sus altares.
Israel había desobedecido. Ante la reprensión, el pueblo lloró en alta voz, y por eso el lugar recibió el nombre de Boquim.
Allí mismo, arrepentidos, los israelitas ofrecieron sacrificios al Señor.
El episodio marca el punto de quiebre entre la generación fiel de Josué y el ciclo de desobediencia que marcaría todo el período de los jueces. Boquim recuerda que las lágrimas de arrepentimiento son un buen comienzo, pero no sustituyen la obediencia que Dios pide después de ellas.
