No toda misionera reconocida por la historia predicó desde púlpitos o tradujo las Escrituras: Rosalind Goforth se hizo conocida por sostener, entre bastidores, décadas de trabajo evangelístico en medio de uno de los episodios más violentos de la misión cristiana en China, la Rebelión de los Bóxers.
Nacida Florence Rosalind Bell-Smith en Londres, en 1864, se mudó siendo aún niña a Canadá, primero a Montreal y después a Toronto, donde concluyó sus estudios en la Escuela de Arte de Toronto. En 1887 se casó con Jonathan Goforth y, al año siguiente, embarcó con él hacia la misión presbiteriana en el norte de Honan, China.
De los once hijos que tuvo, cinco murieron siendo aún pequeños, víctimas de las enfermedades y privaciones comunes al campo misionero chino. Rosalind registró estas pérdidas con honestidad en sus escritos posteriores, sin disimular el dolor de una madre que enterró a la mitad de su prole lejos de casa.
En 1900, la Rebelión de los Bóxers obligó a la familia a huir de la ciudad de Changde hacia Fancheng, bajo el ataque de multitudes armadas. Jonathan fue herido con una espada, con un golpe que casi le partió el cráneo; Rosalind siguió con los hijos pequeños en medio del peligro, hasta alcanzar la seguridad de un puerto conectado al río Yangtsé.
Después de un año de recuperación en Canadá, la pareja volvió a Honan en 1901 y, décadas después, pasó a apoyar el avivamiento que sacudió Manchuria. Rosalind cuidaba de la casa, de los hijos y de la logística de los viajes, un papel que rara vez aparece en los relatos de avivamiento, pero sin el cual estos no existirían.
Su honestidad no perdonó sus propias fallas: en su autobiografía, contó que, durante años, se negó a perdonar a un colega misionero que la había ofendido, guardando resentimiento incluso después de que él dejara la estación. Solo en un viaje en tren, años después, se sintió impulsada a escribirle pidiendo perdón por su propia dureza.
Después de la muerte de Jonathan, en 1936, Rosalind pasó a escribir con más regularidad. Publicó How I Know God Answers Prayer, relato de oraciones respondidas en medio de peligros, y Goforth of China, biografía de su esposo que se convirtió en lectura popular entre misioneros.
Rosalind Goforth murió en Toronto, en 1942, seis años después que su esposo, dejando libros que todavía leen quienes enfrentan campos difíciles hoy. Su historia recuerda que la misión se sostiene también en el trabajo invisible de quienes cuidan, esperan y oran entre bastidores, lejos de los púlpitos y de las multitudes de los avivamientos.