Pueblo no alcanzado Frontera
Los pasi gujar forman una de las ramas del pueblo pasi, una de las mayores comunidades dalit del norte de la India, presente sobre todo en Uttar Pradesh y también en Bihar y estados vecinos. El propio nombre pasi lleva consigo dos memorias que conviven una al lado de la otra: una liga la palabra al término usado para la cuerda con la que se trepaba a la palmera para extraer la savia, otra remonta a un origen sagrado, ligado al sudor de una figura divina de la tradición hindú.
Dentro de la gran familia pasi, la rama gujar mantiene linaje, costumbres y alianzas de matrimonio propias, que la distinguen de otras ramas como kaithwas y boria. Hablan mayoritariamente hindi, aunque lenguas regionales como bhojpuri, awadhi y magahi también aparecen en la vida cotidiana, según la región donde vive cada familia.
Es un pueblo profundamente arraigado en el paisaje rural del norte de la India, con un fuerte sentido de pertenencia a una historia y a un nombre que llevan desde hace generaciones.
La tradición del pueblo cuenta que los pasi nacieron del sudor de Parashurama, una figura reverenciada como encarnación divina, que habría creado cinco hombres a partir de hierba sagrada para socorrer vacas amenazadas. De ese sudor, en hindi pasina, habría venido el nombre del pueblo. Es un origen que confiere dignidad sagrada a una comunidad históricamente relegada al margen de la sociedad.
Los estudiosos ofrecen otra explicación, que liga el nombre a pashika, la cuerda usada desde hace siglos para subir a las palmeras y extraer la savia fermentada en bebida. De las dos historias, la que prevaleció en la vida práctica fue la segunda: generaciones de pasi gujar siguieron ligadas a esa misma ocupación y a la posición social que ella definió.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
|
100%
|
675.000 |
Por generaciones, el sustento de muchas familias pasi gujar estuvo ligado a la extracción de la savia de palmeras, a la cría de cerdos y al trabajo agrícola en tierras ajenas, oficios que la sociedad hindú tradicional colocó entre los de menor prestigio. El matrimonio dentro del propio grupo sigue siendo la norma, y es esa red de parentesco la que sostiene la vida comunitaria y el paso de las costumbres entre generaciones.
En las últimas décadas, una parte de la comunidad se ha dedicado a registrar por escrito la propia historia y las propias leyendas, un movimiento de reafirmación de identidad frente a siglos de exclusión social. Ese rescate de la memoria ha dado a los jóvenes pasi gujar un nuevo orgullo de pertenencia, incluso en medio de las dificultades económicas que persisten.
Los pasi gujar son hindúes, y su fe está entrelazada de forma indisociable con el lugar que ocupan en la jerarquía social: la misma tradición religiosa que les atribuye un origen sagrado también los mantuvo, por siglos, en la base del sistema de castas, tratados como intocables por otras comunidades hindúes.
Esa combinación de honra mítica y exclusión práctica marca la espiritualidad del pueblo hasta hoy. Prácticas devocionales locales, fiestas y cultos a divinidades de la región conviven con la memoria de origen ligada a Parashurama, formando una fe vivida tanto en templos como en tradiciones transmitidas de generación en generación dentro de cada familia.
El hindi, lengua predominante entre los pasi gujar, cuenta con la Biblia completa desde hace mucho tiempo, además de película, audio y otros recursos ampliamente disponibles. Aun así, la Escritura prácticamente no circula dentro de la comunidad: la distancia social y religiosa que separa a los pasi gujar de iglesias y de cristianos es, en la práctica, mayor que la distancia lingüística. Para quienes también hablan bhojpuri, awadhi o magahi en el día a día, la Palabra llega aún más raramente.
Entre los pasi gujar, ser hindú y pertenecer a la comunidad son la misma cosa: abandonar la fe de la familia se ve como romper con el propio pueblo. A esto se suma el peso del sistema de castas, que ya los colocó al margen de la sociedad hindú, y cambiar de religión puede significar, para muchos, el riesgo de perder también el poco reconocimiento social que aún poseen. El matrimonio dentro del grupo y la ausencia casi total de cristianos conocidos entre ellos hacen del primer contacto con el evangelio un evento raro.
Siglos de exclusión social dejaron marcas concretas: acceso limitado a la educación, a la tierra y a mejores oportunidades económicas para muchas familias pasi gujar. Junto a esa carencia material, hay una necesidad espiritual igualmente real, la de escuchar que la dignidad que la propia tradición ya les atribuyó de forma mítica puede volverse plena en Cristo.
No hay, hasta donde se sabe, comunidad cristiana establecida entre los pasi gujar, lo que significa que cualquier persona del pueblo que hoy llegara a creer necesitaría acompañamiento cercano y de otros creyentes a su lado.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
Ir al Calendario de OraciónCrea tu cuenta para adoptar y recibir motivos de oración.