Pueblo no alcanzado Frontera
Los kolis del Sind, también llamados dongar o raj koli, forman una de las ramas del amplio pueblo koli, presente en la India y en Pakistán. Su origen se remonta a la región de Sind, hoy parte paquistaní, de donde vinieron los antepasados que se establecieron del lado indio de la frontera que hoy separa a los dos países.
Aunque el nombre koli esté históricamente asociado a la pesca, esta rama del pueblo vive sobre todo de la tierra: la agricultura es la ocupación central, complementada por la cría de ganado y el trabajo asalariado. La identidad del grupo se expresa también en la lengua, ya que hablan tanto guyaratí como sindi, herencia directa de su trayectoria entre las dos regiones.
Es un pueblo de tradición hindú, con organización social basada en la familia nuclear y en costumbres matrimoniales propias que refuerzan los lazos entre las familias de la comunidad.
La trayectoria de los kolis del Sind está ligada al amplio pueblo koli, históricamente asociado a la pesca y a la agricultura en el oeste del subcontinente indio, con presencia especialmente fuerte en Guyarat y en las regiones vecinas. La rama del Sind lleva en el propio nombre el recuerdo de su origen: la región de Sind, en el actual Pakistán, de donde parte de la comunidad migró hacia el lado indio de la frontera.
Ese paso por territorio de lengua sindi, sumado a la cercanía histórica con Guyarat, explica por qué el grupo hoy habla tanto guyaratí como sindi, una marca poco común que revela cómo las fronteras políticas dividieron a familias y comunidades que antes compartían un mismo espacio.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
|
70,2%
|
80.000 |
Pakistán No alcanzado
|
29,8%
|
34.000 |
La agricultura sostiene a la mayoría de las familias, complementada por la cría de ganado, la producción de leche, la cría de aves y el trabajo asalariado cuando la tierra no alcanza. El nombre del pueblo remite a la pesca, oficio aún practicado por algunas ramas del grupo más amplio, pero entre los kolis del Sind es el trabajo en el campo lo que marca el cotidiano. Arroz, mijo, trigo y otros cereales sencillos forman la base de la alimentación.
La familia nuclear es la unidad central de la vida social, a diferencia de estructuras más extensas comunes en otras comunidades de la región. El matrimonio es un acontecimiento comunitario importante, con ceremonias que se extienden de tres a cuatro días, y el precio de la novia ocupa un lugar destacado en los acuerdos entre las familias involucradas.
Los kolis del Sind siguen tradiciones hindúes, con una devoción que suele incluir divinidades propias de clan junto a las divinidades más ampliamente veneradas en toda la India. Como en muchas comunidades organizadas por casta, la fe se mezcla con la identidad social del grupo: pertenecer al pueblo koli y seguir las costumbres hindúes de la comunidad son, en la práctica, la misma cosa, y no algo que se elige aparte.
La vida religiosa acompaña de cerca los ciclos de la vida comunitaria, sobre todo el matrimonio, cuyo peso simbólico es grande: la ceremonia prolongada, el acuerdo en torno al precio de la novia y los ritos que lo acompañan refuerzan la pertenencia de cada familia al conjunto del pueblo, dando a la religión un papel central en la cohesión del grupo.
El guyaratí, una de las lenguas habladas por los kolis del Sind, tiene una tradición bíblica antigua y cuenta hoy con abundancia de materiales de evangelización, incluyendo grabaciones de audio y video. El sindi, la otra lengua del grupo, también posee ya la Biblia completa, con una versión preparada especialmente para lectores de tradición hindú. El desafío no es la falta del texto, sino la distancia entre esas Escrituras disponibles y el día a día de una comunidad que todavía no ha tenido un contacto relevante con ellas.
Entre los kolis del Sind prácticamente no hay cristianos en la India, y la fe familiar funciona como cemento de la identidad: cambiar de religión se ve como romper con el clan y con la herencia de los antepasados. Los hablantes de guyaratí, en general, también han respondido poco al evangelio, lo que deja a este pueblo sin ejemplos cercanos a seguir. Sin alguien de su propio medio que ya haya abierto ese camino, la tendencia es de resistencia al mensaje cristiano, más por lealtad a la comunidad que por hostilidad personal.
Como parte de una casta históricamente ligada al trabajo agrícola y a la mano de obra asalariada, muchas familias kolis del Sind enfrentan necesidades relacionadas con el ingreso y la falta de alternativas cuando la tierra no rinde lo suficiente. Programas de alfabetización y escuelas de mejor calidad marcarían una diferencia real en la vida de la comunidad.
En el campo espiritual, la mayor carencia es la ausencia casi total de hermanos en la fe: sin comunidad cristiana local, quien se interesara por el evangelio no tendría hoy dónde encontrar apoyo, discipulado o compañía en el camino.
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