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Pueblo no alcanzado Frontera
Los hazaras son un pueblo de las tierras altas del centro de Afganistán, en la región conocida como Hazarayat, con presencia marcada también en Irán y en Pakistán. Sus rasgos faciales y su lengua, el hazaragi, guardan la marca de un origen que mezcla ascendencia centroasiática con la población persa de la región, resultado de siglos de migraciones e intercambios culturales en la encrucijada de Asia Central.
A diferencia de la mayoría suní que los rodea, los hazaras son mayoritariamente chiitas, lo que los convirtió históricamente en una minoría distinta dentro de Afganistán, tanto por la etnia como por la fe. Esta doble diferencia moldeó una identidad fuerte y resiliente, marcada por el sentido de comunidad, por la valoración de la educación y por una memoria colectiva de superación ante la adversidad.
Hoy, comunidades hazaras viven repartidas por diversos países, de Oriente Medio a Europa y Oceanía, muchas veces como resultado de desplazamientos forzados, pero manteniendo vivos la lengua, las costumbres y el vínculo con la tierra de origen.
El origen de los hazaras se remonta a las migraciones y conquistas que atravesaron Asia Central entre los siglos XIII y XV, cuando grupos de ascendencia centroasiática se establecieron en las montañas del Afganistán central y se mezclaron con la población persa local, dando origen a un pueblo con identidad propia y a la lengua hazaragi.
A lo largo de los siglos, los hazaras se consolidaron como mayoría en la región de Hazarayat, pero a finales del siglo XIX enfrentaron campañas de sometimiento que resultaron en pérdidas de tierras, desplazamientos y décadas de marginación política. Esta historia de resistencia ante la opresión se convirtió en parte central de la memoria y de la identidad colectiva del pueblo.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Afganistán No alcanzado
|
80,1%
|
3.769.000 |
Irán No alcanzado
|
8,8%
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416.000 |
Pakistán No alcanzado
|
5%
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237.000 |
Emiratos Árabes Unidos No alcanzado
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2,4%
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115.000 |
Suecia No alcanzado
|
1,1%
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50.000 |
Estados Unidos No alcanzado
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0,7%
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31.000 |
Turquía No alcanzado
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0,6%
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26.000 |
Australia No alcanzado
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0,5%
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23.000 |
Austria No alcanzado
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0,5%
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22.000 |
Canadá No alcanzado
|
0,2%
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11.000 |
Indonesia No alcanzado
|
0,1%
|
6.700 |
Históricamente agricultores y pastores de las tierras altas de Hazarayat, en el centro de Afganistán, muchos hazaras hoy viven también en las ciudades, como comerciantes, obreros y, cada vez más, estudiantes universitarios. La vida social gira en torno a la familia extensa y al qawm, el clan o linaje que organiza lealtades, matrimonios y apoyo mutuo en tiempos difíciles.
La migración marcó profundamente al pueblo: generaciones enteras crecieron como refugiados en Irán, sobre todo en torno a Mashhad, y en Pakistán, en la región de Quetta, y hoy hay comunidades hazaras establecidas también en Europa, Australia y América del Norte, manteniendo vivas la lengua y las costumbres fuera de la tierra natal.
Los hazaras son mayoritariamente musulmanes chiitas, lo que los distingue de la mayoría suní de las poblaciones vecinas en Afganistán y Pakistán, aunque también existen minorías hazaras suníes e ismailíes. La fe chiita está entrelazada con la propia identidad étnica: ser hazara es, en la práctica, ser visto como chiita, y esta combinación moldeó siglos de relación tensa con gobiernos y grupos de mayoría suní.
La devoción popular incluye la veneración de imanes y mártires del chiismo, celebraciones religiosas destacadas como el Ashura, cuando procesiones recuerdan el martirio del imán Huseín, y una piedad que mezcla práctica religiosa formal con tradiciones transmitidas de generación en generación dentro de la familia y del clan.
El hazaragi, cercano al dari y al persa, ya cuenta con el Nuevo Testamento traducido, y hay grabaciones en audio y recursos digitales disponibles para quien los busca. Aun así, el acceso real es limitado: el analfabetismo en áreas rurales, la dispersión del pueblo por varios países y la desconfianza hacia cualquier material asociado al cristianismo dificultan que la Palabra llegue a las familias hazaras en el día a día.
Ser hazara está profundamente ligado a ser chiita: la fe es parte de la identidad étnica, y abandonarla es vista como una traición al pueblo y a la familia. La discriminación histórica que los hazaras sufren como minoría étnica y religiosa en Afganistán, sumada a la inestabilidad y a la violencia sufridas en las últimas décadas, hace que el primer contacto con el evangelio sea raro y arriesgado, especialmente donde grupos extremistas suníes los persiguen doblemente, por ser hazaras y por ser chiitas.
Décadas de guerra, desplazamiento y discriminación dejaron marcas profundas: muchas familias hazaras viven como refugiadas o desplazadas, enfrentando pobreza, inseguridad y falta de acceso a servicios básicos. Existe una necesidad real de paz duradera, de oportunidades justas de trabajo y educación, y de protección contra la violencia que aún las alcanza por su etnia y su fe.
En el campo espiritual, la presencia cristiana entre los hazaras es prácticamente inexistente. Quien siente atracción por el evangelio enfrenta un aislamiento casi total, sin comunidad de fe cercana, discipulado o apoyo, y necesita coraje para dar incluso los primeros pasos.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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