Pueblo no alcanzado Frontera
Los bafinda son un pueblo musulmán de la región de Cachemira, que vive principalmente en Azad Cachemira, en el norte de Pakistán, con un grupo menor del lado indio, en Jammu y Cachemira. Su nombre viene del persa «baften», que significa cardador de algodón, y describe el oficio que por generaciones definió su identidad social.
Tradicionalmente, los bafinda cultivaban algodón y lo transformaban en tela y ropa, ocupando un lugar propio en la jerarquía de oficios de la región, distinto de los grupos ligados a la tierra. Cuando los tejidos importados hicieron inviable el cultivo del algodón en Cachemira, muchos migraron al tejido de alfombras, un oficio que aún hoy marca a parte de la comunidad, aunque la mayoría ya se ha diversificado en otras vocaciones.
La mayor parte de los bafinda, del lado paquistaní, habla pahari-potwari, mientras que el grupo remanente del lado indio habla mayoritariamente dogri. Viven hoy repartidos por aldeas y ciudades de Pakistán y de la India, unidos menos por un territorio único y más por una historia de oficio, migración y fe compartida.
La identidad de los bafinda nació del trabajo: familias dedicadas al cultivo y beneficio del algodón en Cachemira, formando a lo largo de generaciones una casta de oficio reconocida entre los pueblos de la zona. En el censo de 1931, miles de bafinda aparecían registrados como artesanos de aldea, sin posesión de tierra. La llegada de tejidos de fabricación extranjera puso fin al ciclo del algodón local y empujó a buena parte de la comunidad hacia el tejido de alfombras.
La partición del subcontinente indio en 1947 dividió al pueblo entre dos países: la mayoría de los bafinda musulmanes dejó el lado indio de Cachemira rumbo a Pakistán, mientras un grupo menor permaneció en Jammu y Cachemira. Esa frontera sigue moldeando la experiencia de dos comunidades bafinda con raíces comunes.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Pakistán No alcanzado
|
87%
|
94.000 |
India No alcanzado
|
13%
|
14.000 |
Aunque el oficio del tejido sigue presente en la memoria y en la práctica de muchas familias bafinda, hoy el pueblo está distribuido en diversas vocaciones, del comercio a trabajos urbanos, reflejando los cambios económicos de la región de Cachemira. La producción de alfombras, cuando aún se ejerce, exige paciencia y habilidad manual transmitidas de padre a hijo a lo largo de generaciones.
La vida social gira en torno a la familia extensa y a la red de parentesco típica de las comunidades de casta de Cachemira, donde alianzas matrimoniales y reputación de oficio aún pesan en las decisiones cotidianas. La hospitalidad y el respeto a los mayores siguen siendo centrales en la convivencia comunitaria de las aldeas y barrios donde viven.
Los bafinda son musulmanes sunitas, y el islam es el eje que organiza tanto la fe como la identidad colectiva del pueblo. Prácticas de oración, ayuno y observancia religiosa forman parte del día a día de las familias, moldeando también los papeles sociales dentro de la comunidad y las relaciones entre generaciones.
Como en otras comunidades musulmanas del sur de Asia, la fe islámica se entrelaza con la pertenencia de casta y de clan: ser bafinda y ser musulmán van de la mano, y esa fusión de religión e identidad étnica hace que cualquier cambio de fe sea una cuestión que involucra a toda la familia, no solo al individuo que decide seguirla.
Ya existen porciones de las Escrituras en los dos idiomas ligados a los bafinda: el pahari-potwari, hablado por la mayoría en Pakistán, y el dogri, hablado por el grupo remanente en la India, ambos con Nuevo Testamento y grabaciones de audio orientadas a comunidades con bajo índice de lectura. Aun así, esas Escrituras rara vez llegan a las familias bafinda, cuya vida religiosa y social permanece organizada en torno al islam.
Para los bafinda, la fe islámica es inseparable de la identidad de pueblo y de familia: abandonar el islam es visto como romper con la comunidad entera, no solo con una creencia personal. A esto se suma la dispersión geográfica entre Pakistán e India, la falta de contacto con cristianos en su propia lengua y la ausencia de cualquier comunidad de fe cristiana conocida entre ellos, lo que hace raro incluso el primer encuentro con el evangelio.
Como muchas comunidades de oficio de la región de Cachemira, los bafinda enfrentan cambios económicos que han vuelto vocaciones tradicionales como el tejido cada vez menos sostenibles, presionando a las familias a buscar nuevas formas de sustento en medio de un escenario social en transformación constante, tanto en Pakistán como en la India. Hay también una carencia espiritual profunda: no se conoce ninguna comunidad de seguidores de Cristo entre los bafinda, lo que significa ausencia total de discipulado, acompañamiento pastoral o testimonio cristiano en la propia cultura y lengua del pueblo.
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