Ramabai nació en Mangalore, India, el 23 de abril de 1858, hija de un brahmán que, contra la costumbre de su época, enseñó sánscrito a sus hijas. Aún joven, recorrió lugares de peregrinación recitando textos sagrados y fue testigo directo del sufrimiento impuesto a las viudas y niñas de su cultura.
A los veinte años, en 1878, fue reconocida por la Universidad de Calcuta con los títulos de pandita y sarasvati, un logro poco común para una mujer en aquella época. Se casó en 1880 con Bipin Behari Medhavi, abogado de otra casta, pero quedó viuda ya en 1882, cuando el cólera lo mató, dejándola sola con su hija recién nacida, Manorama.
En 1883, durante una temporada en Inglaterra, Ramabai fue bautizada por la comunidad anglicana de Wantage. Su fe, sin embargo, no nació hecha: durante años cuestionó doctrinas como la Trinidad y la divinidad de Cristo, acercándose por un tiempo a ideas unitarias, hasta vivir una experiencia de conversión más evangélica en 1891.
De vuelta en la India en 1889, abrió el Sharada Sadan, una casa y escuela para viudas repudiadas por sus familias, primero en Bombay y luego trasladada a Pune. Cuando varias alumnas se convirtieron al cristianismo, perdió el apoyo de círculos hindúes reformistas que antes la sostenían.
Durante la hambruna que azotó Maharashtra en 1896, Ramabai recorrió aldeas rescatando a miles de niños, viudas y mujeres abandonadas, llevándolas a un refugio. Ese trabajo dio origen, en 1898, a la Misión Mukti, trasladada a la aldea de Kedgaon. El método, sin embargo, no estuvo exento de críticas: líderes nacionalistas indios de la época, como Bal Gangadhar Tilak, acusaron a Ramabai de aprovecharse de la fragilidad de huérfanas y viudas hambrientas para convertirlas al cristianismo, un debate que hasta hoy discuten los historiadores al evaluar su obra.
En 1905, un período de oración intensa entre las mujeres de Mukti resultó en un avivamiento marcado por confesión, lágrimas y relatos de dones espirituales, hoy estudiado como uno de los primeros focos del pentecostalismo fuera de Occidente, junto con el avivamiento de Azusa Street, en los Estados Unidos. El episodio también generó controversia entre observadores de la época, que discrepaban sobre la naturaleza de los fenómenos vividos por las internas.
Con conocimientos de hebreo, griego y otras lenguas, Ramabai pasó cerca de dieciocho años, a partir de 1904, traduciendo la Biblia entera al maratí, evitando el vocabulario sánscrito que sonaba distante para las mujeres pobres y de castas bajas, su público objetivo desde siempre.
Perdió a su hija Manorama en 1921 y murió en Kedgaon, el 5 de abril de 1922, días después de concluir la revisión final de su traducción. Dejó un legado de traducción accesible de las Escrituras y de acogida a las mujeres más vulnerables de la India.