El 22 de febrero de 2026, cuatro predicadores miembros de la Unión Internacional de Cristianos Bautistas Evangélicos realizaban un culto en una casa particular en Rusia cuando fueron sorprendidos por la interrupción de un fiscal auxiliar acompañado de tres agentes de seguridad. Las autoridades esperaron el fin del servicio religioso y entonces detuvieron a Ivan Moshechkov, Mikhail Dresvyannikov, Anton Guberbernov y Farhat Aitov, cuatro hermanos en Cristo cuyo único crimen fue reunirse para adorar a Dios en un espacio privado. El caso fue relatado por la ICC (International Christian Concern) en mayo de 2026.
Rusia ha intensificado significativamente la represión a las comunidades evangélicas independientes en los últimos años, especialmente aquellas que se niegan a registrarse ante el gobierno o que mantienen vínculos con organizaciones internacionales. Las leyes antiextremismo rusas, ampliadas en 2017 con las llamadas "Leyes Yarovaya", prohíben las actividades de evangelización en espacios no autorizados, incluidas las residencias particulares. Los grupos bautistas independientes y los Testigos de Jehová han sido los principales blancos de esas leyes, con cientos de creyentes presos, multados o sometidos a procesos penales en los últimos años.
El caso de los cuatro predicadores bautistas refleja una tendencia creciente: el Estado ruso trata la práctica evangélica no registrada como actividad subversiva, especialmente en un contexto de guerra en Ucrania, en el que cualquier conexión con organizaciones occidentales es tratada como una potencial amenaza a la seguridad nacional. Organizaciones de derechos religiosos internacionales, como Forum 18, documentan cientos de casos de creyentes multados, interrogados o encarcelados por actividades religiosas consideradas rutinarias en países democráticos.
Ora por Ivan Moshechkov, Mikhail Dresvyannikov, Anton Guberbernov y Farhat Aitov, para que sean liberados rápidamente y que su fe sea fortalecida por la prueba. Intercede por la Iglesia bautista independiente en Rusia, que enfrenta una presión creciente sin la protección de organizaciones internacionales ni del propio Estado. Ora para que los agentes gubernamentales que persiguen a los creyentes sean tocados por el testimonio de aquellos a quienes detienen, y que el Evangelio siga avanzando en Rusia a pesar de toda represión.


